| La dignidad en
persona
Cómo las acciones son más elocuentes que las palabras
en la carrera de una de las luminarias más queridas de la
magia, por Amy Stevens
Poca gente sabe que Ricardo Fantasio fue el mago mejor pago que
jamás haya aparecido en el "Show de Ed Sullivan",
o que trabajó en el mismo programa que los Beatles, Bob Hope,
Tony Bennet, Count Basie y su orquesta, y muchas otras celebridades.
El motivo por el que este llamativo detalle queda en el camino,
es porque Ricardo Fantasio no carga con un ego fuera de control.
Parece resistente al engreimiento y amperaje tan arraigado en muchos
artistas de hoy en día, ya sean estrellas del rock, cantantes
de ópera, actores, atletas o magos. Sin embrago, a pesar
de su actitud poco presumida, o quizás a causa de ella, su
presencia en la magia se destaca ampliamente
Luego de "cortar sus dientes" en la magia en Buenos Aires
con Fu Manchú, René Lavand y, más tarde, con
Dai Vernon y Francis Carlyle, Fantasio -cuyo verdadero nombre es
Ricardo Roucau- tuvo largos contratos en el famoso Latin Quarter,
el Radio City Music Hall, el show de Liberace y el Desert Inn de
Las Vegas. A lo largo de tres años hizo giras por Sudamérica
y la Florida, con un show en el que actuaban su esposa, Mónica,
y su hija Jacqueline. Un día, durante una estadía
en Las Vegas, recibió un llamado para actuar en el show de
Ed Sullivan.
Afortunadamente para Fantasio, él consiguió lanzar
un hechizo no sólo con su magia sino también con su
cordialidad, con lo que pudo persuadir incluso a los más
duros productores del caprichoso mundo del entretenimiento.
En cinco ocasiones diferentes apareció en "El Show de
Ed Sullivan", aún cuando el responsable de las contrataciones
del show, Mark Leddy, inicialmente no estaba interesado en contratarlo
debido al gran contingente de magos candidatos a aparecer. Cuando
los productores le pidieron un acto de sólo tres minutos
para el show, el estilo de Fantasio venció su preocupación
por el tiempo; los espectadores pudieron ver entero su acto de siete
minutos.
Enfrentados a la contratación de un mago cuya riqueza visual
fuera digna de la primera transmisión en color del Show de
Ed Sullivan en 1965, los productores lo llamaron a Fantasio quien
años antes -cuando reinaba la en televisión blanco
y negro- fue el primer mago en hacer aparecer a su antojo palomas
brillantemente coloreadas. El artista tenía ahora una extraña
nueva tela sobre la cual dejar su marca, y así lo hizo con
una elegancia artística que definió a un género
de magos en los años '60. "Yo construí todo para
el color", recuerda Fantasio. Él creó artesanalmente
producciones muy elaboradas de sedas con una miríada de fuentes,
banderas, una seda de 12 pies por 18 pies y mucho más de
Silk King Studio. "Pero el costo para comprar las sedas era
de más de $ 7.000", dice. Como un testimonio de la fe
que el productor tenía en él como artista, le dieron
el dinero para comprar los elementos. Hoy en día, aún
tiene las sedas.
Sin embargo, hay algunas cosas de sus primeras épocas que
ya no conserva. Su primer nombre de escena, Ricardo, ya no está.
También se fue el nombre elegido para una de sus primeras
apariciones fuera del país. "Necesitaba alguna publicidad
debido a un compromiso en el Uruguay. Vi un toldo con la publicidad
de un comediante llamado Larry. Así que le pedí a
mi amigo que me sacara una fotografía posando frente al toldo
y fui al Uruguay como el famoso mago Larry", cuenta Fantasio.
Allí conoció a Mónica, una bailarina española,
y se enamoró inmediatamente. Ella accedió a trabajar
con él, pero descubrió una sorpresa adicional derivada
del puritanismo de los hoteles. "No nos permitían quedarnos
juntos debido a que no estábamos casados", explica Fantasio,
"así que le dije: casémonos en el Uruguay, ya
que aquí se puede conseguir un divorcio muy rápidamente".
Ya llevan casados 35 años.
"Ahora tenía que darle a ella un nombre. Mi nombre era
Larry y quería que ella tuviera un nombre de cinco letras.
No tenía que ser más corto o más largo",
dice Fantasio, quien procuró un trato igualitario en el cartel
por cerca de 20 años. "Su nombre verdadero era Margarita,
y esa flor en inglés se llama Daisy. Así que nos convertimos
en Larry y Daisy."
Cuando el mago John Scarne vio al dúo actuando en Sudamérica,
todo lo impresionó excepto un detalle. "Nos preguntó
si queríamos actuar en los Estados Unidos. Dijo que teníamos
un hermoso acto, pero que nuestro nombre nunca funcionaría
en Norteamérica", dice Fantasio. En un intento desesperado
por reinventar la rueda, Fantasio volvió a su hotel y comenzó
a hacer lo que muchos magos hacen cuando se enfrentan a un asunto
importante: comenzó a jugar con cartas. En unos segundos
notó la marca Fantasio en la cartulina. Pensó que
el nombre era decididamente internacional, ya que en español
el sonido "F" es frecuentemente escrito con una "Ph"
(sic en el original en inglés, N. del T.) excepto en las
palabras fantasía y fantástico. Al igual que en el
alemán y en el inglés, ambas palabras se escriben
con "F".
A pesar de una luminosa carrera que se extendió por 19 años,
Fantasio fácilmente admite su desdén por ser el foco
de atención. "Nunca quise ser mago profesional. Odio
el escenario", admite. "Amo la magia. Amo crear trucos
y así lo haré hasta el día en que muera".
Esta búsqueda creativa incesante -a la fecha ya ha creado
innumerables efectos- lo condujo a extrañas odiseas que lo
llevaron de supermercados a tiendas especializadas en pintura de
refrigeradores a depósitos de ferrocarriles; todo en nombre
del plástico enrollado.
La travesía comenzó por accidente en 1960 cuando un
bastón de desaparición alemán que estaba utilizando
se rompió al medio. Fantasio convirtió la derrota
en victoria pintando una mitad de blanco y haciéndolo revivir
en la forma de una vela de desaparición. Luego de este génesis,
el resto es historia. Por sí mismo, Fantasio comenzó
uno de los emprendimientos comerciales más exitosos de toda
la historia de nuestra industria. ¿Qué mago aficionado
o profesional no ha utilizado sus aparatos? Seis años más
tarde, rastrilló New York en búsqueda del plástico
utilizado para sostener six-packs de Coca-Cola contra una pared.
Este era exactamente el material que necesitaba para sus bastones
que cambian de color y para las velas de desaparición. Cerca
de 29 años más tarde, sus ventas combinadas de velas
y bastones superan las 400.000 unidades.
Sus esfuerzos iniciales, sin embargo, estuvieron cargados de frustración.
Los materiales probaron ser difíciles de hallar y los distribuidores,
tales como Tannen's, Al Flosso y Russel Delmar, rechazaron sus prototipos,
invocando que Russel Walsh había vendido miles de bastones
de metal y que el mercado estaba saturado.
"Me dijeron que conservara mi dinero en el bolsillo",
dice Fantasio, recordando sus ofertas a esos vendedores en 1967.
"Pero nunca quise competir con Russ Walsh. Mi idea era tener
color para el triple cambio de color del bastón, y no un
bastón de desaparición". Fantasio perseveró
con fe no sólo en su idea sino en sí mismo.
En un año, cientos de magos también creyeron en sus
productos, con Tenyo convertido en su primer cliente mayorista y
con 300 unidades vendidas en cada convención de la S.A.M.
y de la I.B.M.
En 1967 protegió su esfuerzo comprando un vagón de
ferrocarril (80.000 libras) lleno de material plástico laminado
por $ 250.000, convirtiendo una habitación extra de su nueva
sede de Miami en una fábrica. Debido al riesgo de incendio
y al costo prohibitivo de un seguro, separó los materiales
entre tres mini depósitos y su casa.
Y recién este año su stock inicial se ha visto finalmente
reducido. Afortunadamente ha localizado una nueva fuente de material
plástico aún mejor para continuar produciendo su línea
de bastones y velas.
Recientemente, el mago y entrepreneur ha pisado nuevamente la escena
bajo el nuevo nombre de Funtasio, un acto de magia cómica
que ha estado desarrollando por tres años y que estrenó
en la competencia de F.I.S.M en Yokohama. El resultado: segundo
lugar en Magia Cómica. "No tengo la cara ni las agallas
para salir y hacer mi acto de velas. Todo el mundo hace mis velas
mejor que yo", dice. Mientras que su acto original sigue siendo
solicitado, el acto de magia cómica es lo que hace cuando
los amigos, a los que no puede decir que no, lo llaman para aparecer
en convenciones mágicas. Sus días de actuar para público
que no esté compuesto por magos, han pasado. "No quiero
intentar impresionar productores", dice. Pero, considerando
su historia, puedes darte cuenta de que sería sencillo para
él conquistarlos. No tanto con palabras, sino simplemente
en el tiempo que necesita una vela para desaparecer.
Amy Stevens es una Editora Contribuyente, pero pasa la mayor parte
de su tiempo luchando contra los monstruos del lanzamiento en el
cyberespacio.
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